Una pudú hembra de entre diez y once meses fue liberada el 31 de agosto en el Parque Tepuhueico, en Chonchi, después de pasar tres meses en rehabilitación por heridas causadas por un ataque de perros. El animal llegó al Centro de Rehabilitación de Chiloé Silvestre en mayo, rescatado por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) tras ser atacado en el sector de Púlpito.
Karen Urrutia Soto, médica veterinaria y encargada de Medicina y Rehabilitación de la ONG, explicó que la pudú ingresó "por mordida de perro en el sector de Púlpito" y fue sometida a un proceso de recuperación durante los meses siguientes.
La elección del Parque Tepuhueico como lugar de liberación no fue casual. Según Urrutia, el sitio fue seleccionado "por ser un lugar seguro y libre de eventuales atropellos o ataques de perros, ojalá lejos de las personas y de casas, donde haya bosque para que pueda alimentarse". El parque se ubica en la misma comuna del rescate, lo que permite mantener a la pudú en su territorio natural.
La liberación fue un trabajo conjunto que involucró a Chiloé Silvestre, el SAG, la Municipalidad de Chonchi —que facilitó el transporte— y la Fundación Tepuhueico Conservancy, administradora del parque.
Desde Tepuhueico Conservancy aprovecharon el caso para visibilizar un problema de fondo. "Esta historia también nos recuerda la importancia de una tenencia responsable de mascotas, especialmente en zonas donde convivimos estrechamente con fauna silvestre", señalaron.
No se trata de un detalle menor. El pudú es el ciervo más pequeño del mundo, con una altura aproximada de cuarenta centímetros, y está clasificado como especie vulnerable según las autoridades de fauna. En el sur de Chile, los perros sueltos —tanto domésticos como asilvestrados— son una de las principales causas de muerte de esta especie, junto con los atropellos vehiculares.
Este es el cuarto caso de fauna en riesgo que Chiloé Silvestre atiende en los últimos tiempos. Con anterioridad, el centro rehabilitó pingüinos de Magallanes e intentó asistir a un cachalote pigmeo que fue hallado varado en Ancud, aunque en ese caso el animal no logró sobrevivir. Con la pudú, la historia terminó en recuperación exitosa.