Lo que comenzó como una inquietud personal por aprender un idioma desafiante terminó convirtiéndose en el viaje de su vida. Fabián Villarroel Mansilla, estudiante de tercer año de Contador Auditor del Instituto Profesional Santo Tomás Puerto Montt, vivió una experiencia académica y cultural en China tras obtener una beca del Instituto Confucio UST, en alianza con la Universidad de Anhui.

El joven integró la delegación tomasina que participó en el Campamento de Verano 2026, una estadía de dos semanas que combinó historia, naturaleza e innovación.

Entre tradición y tecnología

Durante su recorrido, el estudiante visitó la Gran Muralla China y la Ciudad Prohibida en Beijing, la Montaña Amarilla en Huangshan y conoció la modernidad de Shanghái, desplazándose a bordo de trenes de alta velocidad.

"Creo que uno de los aspectos que más me impactó fue la diferencia entre las ciudades y cómo conviven la tradición y la modernidad", sostuvo.

Para Fabián, la oportunidad fue resultado de más de un año y medio de dedicación al idioma.

"Para mí recibir esta beca significó una oportunidad que quizás nunca imaginé que iba a tener. Cuando me seleccionaron esperaba encontrarme con un país completamente diferente y finalmente China superó mis expectativas. Pude conocer ciudades muy desarrolladas, una gastronomía increíble y una cultura con muchísima historia", destacó el estudiante tomasino.

El idioma, el mayor desafío

El viaje también implicó ponerse a prueba en lo personal, especialmente frente a la barrera idiomática en situaciones cotidianas.

"El mayor desafío fue el idioma. Una cosa es estudiar mandarín en clases y otra muy diferente es enfrentarse a una conversación real. Los chinos hablan bastante rápido, pero intenté hablar, aunque cometiera errores. Eso me ayudó a perder el miedo y entender que equivocarse también es parte de aprender", reflexionó.

Visitas a empresas tecnológicas

En el plano profesional, la estadía le permitió conectar la teoría del aula con procesos productivos de empresas tecnológicas. El grupo visitó la firma de vehículos eléctricos NIO, donde conoció cadenas automatizadas capaces de ensamblar cerca de nueve autos por hora, y la corporación BOE, vinculada a la tecnología y la robótica industrial.

"Como estudiante de Contador Auditor muchas veces uno está concentrado en los números y las normas tributarias, pero conocer empresas de este nivel tecnológico me permitió entender que detrás existen procesos de producción, eficiencia e innovación fundamentales para su funcionamiento. Me hizo pensar en cómo las empresas necesitan adaptarse y me abrió mucho la perspectiva sobre el mundo profesional", afirmó.

Un llamado a sus compañeros

Tras regresar a la Región de Los Lagos, el joven señaló que valora con una nueva perspectiva las herramientas que su institución pone a disposición de los estudiantes y animó a sus compañeros a aprovechar las oportunidades de formación fuera del aula.

"Les diría que se atrevan. Cuando comencé a estudiar chino lo hice por interés cultural y nunca pensé que me llevaría a viajar allá. Recomiendo aprovechar desde el primer día las oportunidades de Santo Tomás y el Instituto Confucio; es un idioma hermoso y detrás de él hay una cultura increíble", concluyó.
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