La Región del Biobío volvió a registrar una tasa de desempleo de dos dígitos. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el trimestre móvil mayo-julio de 2026 la desocupación llegó a 10,6%, 1,5 puntos porcentuales más que en igual período del año anterior. La región contabilizó 700,3 mil personas ocupadas, 19,3 mil menos que hace un año, mientras el número de desocupados aumentó en cerca de 11 mil personas.
Un análisis del Observatorio Industrial y Económico del Biobío de la Universidad Andrés Bello, elaborado por Cristian Saavedra Acuña, plantea que el problema no se explica solo por la falta de inversión, sino por la dificultad para transformarla en empleo.
Sectores con caídas y otros que crecen
El comportamiento del mercado laboral es dispar según la actividad económica. La manufactura, históricamente un pilar regional, registra 85,1 mil ocupados, con una caída interanual de 9,1 mil empleos. La enseñanza retrocede en 10,6 mil ocupados, salud y asistencia social baja en 3,9 mil, la administración pública en 3,6 mil y la construcción, con 55 mil ocupados, cae en 1,7 mil.
En contraste, el comercio, principal sector empleador de la región, alcanza 120,5 mil ocupados y crece en 6,9 mil personas. Transporte y almacenamiento suma 1,4 mil nuevos empleos, alojamiento y comidas crece en cerca de 5,3 mil, y agricultura, ganadería, silvicultura y pesca aumenta en alrededor de mil puestos.
El problema del empleo regional no se resuelve solo "creando puestos de trabajo", sino identificando dónde se pierden, dónde surgen oportunidades y cómo conectar ambas realidades, señala el análisis de Saavedra Acuña.
Una cartera de inversión concentrada
El estudio revisa además los proyectos aprobados mediante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Energía, inmobiliario y forestal reúnen cerca del 75,6% del monto total invertido en la región. Energía representa un 42,6%, con cerca de US$11.490,9 millones; inmobiliario un 18,1%, con US$4.881,4 millones; y forestal un 14,8%, con US$3.994,5 millones. Entre 2021 y 2026 se registran 131 proyectos por unos US$5.739 millones, según el Servicio de Evaluación Ambiental.
Para el Observatorio, la pregunta no debería ser solo cuánta inversión llega, sino cuánto se transforma en empleo regional y qué capacidades laborales se están desarrollando para aprovecharla. La energía puede demandar perfiles técnicos de operación, mantenimiento y seguridad; lo inmobiliario puede movilizar a la construcción y sus proveedores; y lo forestal y manufacturero requieren avanzar en productividad y reconversión laboral.
Diferencias territoriales y calidad del empleo
La desocupación no es homogénea dentro de la región: llega a 10,2% en Concepción, 11,7% en la provincia de Biobío y 10,5% en Arauco, lo que según el análisis exige estrategias diferenciadas por territorio.
El estudio también advierte sobre la calidad del empleo. La ocupación informal llegó a 27,6%, con un aumento de 2,4 puntos en doce meses, por lo que cualquier estrategia de reactivación debería medir no solo cuántos empleos se crean, sino cuántos son formales y cuánto perduran en el tiempo.
El Observatorio Industrial y Económico del Biobío plantea que la región necesita una estrategia que articule al sector público, las empresas, los trabajadores y las instituciones de educación superior, conectando la inversión con el empleo antes de que los proyectos comiencen a contratar.