Hay derrotas que duelen y hay derrotas que explican. La de Deportes Puerto Montt el sábado en Temuco fue de las segundas.
Los Delfines abrieron la cuenta, se cayeron en el segundo tiempo y terminaron con un hombre menos. Perdieron 3 a 1 ante un rival que llegaba a ese partido con siete fechas sin ganar y que usó justamente a Puerto Montt para cortar su propia sequía. No es un detalle menor: el equipo que estaba peor en la Primera B encontró en los Delfines la manera de salir del pozo.
El resultado dejó a Puerto Montt octavo, con 31 puntos en 22 partidos. Nueve ganados, cuatro empatados, nueve perdidos. La diferencia de gol es negativa: 23 goles a favor, 27 en contra.
Para entender lo que significa ese octavo lugar hay que mirar tres semanas atrás.
EL 7 DE AGOSTO ERAN OTRA COSA
Ese viernes, cuando el plantel viajó a Santa Cruz por la fecha 19, Puerto Montt era cuarto con 29 puntos, a cuatro del líder Cobreloa, y venía de ganarle 1 a 0 a Deportes Recoleta. La tabla lo tenía peleando el ascenso directo.
Tres semanas después el equipo tiene 31 puntos. Dos más. En ese mismo lapso, Cobreloa y Santiago Wanderers llegaron a 41 y se escaparon: la distancia con la punta pasó de cuatro puntos a diez.
No es una mala tarde. Es un mes entero sin sumar de a tres.
EL PROBLEMA ESTÁ ADELANTE
Los números dicen dónde se rompió el equipo. Puerto Montt lleva 23 goles en 22 partidos: poco más de uno por presentación, y la cifra más baja entre los ocho primeros de la tabla. Para poner el dato en perspectiva, Cobreloa y Antofagasta llevan 40 cada uno, Santiago Wanderers 39.
Un equipo que convierte una vez por partido depende de no recibir. Y Puerto Montt recibe: 27 goles, cuatro más de los que marca. Es el único de los ocho primeros con diferencia negativa.
Ahí está la explicación de por qué la caída fue tan rápida. Mientras el equipo ganaba 1 a 0 sostenía la ilusión, pero un plantel que no tiene margen arriba se derrumba apenas el fondo falla dos veces seguidas.
LO QUE VIENE, Y POR QUÉ NO HAY MÁS TIEMPO
El calendario le da a Puerto Montt dos partidos en casa antes de que la temporada empiece a cerrarse: el jueves 4 de septiembre recibe a Curicó Unido, y el lunes 8 a Rangers, el colista.
Son seis puntos que están al alcance de cualquier equipo que aspire a algo. Si los Delfines no los sacan en el Chinquihue, la conversación va a dejar de ser sobre el ascenso.
LAS PREGUNTAS QUE ALGUIEN TIENE QUE RESPONDER
Un club que fue cuarto hace tres semanas y hoy es octavo tiene que explicarle algo a su gente. No a la prensa: a la gente que paga la entrada en Chinquihue.
· ¿Por qué un plantel armado para pelear el ascenso es el equipo que menos convierte entre los ocho primeros?
· ¿Se evaluó reforzar el ataque cuando el problema ya era evidente, o se decidió aguantar con lo que había?
· ¿Hay una explicación de la dirigencia sobre el rendimiento del último mes, o el silencio va a ser la respuesta hasta que termine el campeonato?
Ninguna de las tres es una acusación. Son las preguntas que se hace cualquiera que fue al estadio en agosto, y la directiva de Deportes Puerto Montt todavía no ha dicho nada sobre ninguna.