Un equipo de la Universidad de Los Lagos trabaja en un probiótico para terneros de lechería hecho con levaduras de papas nativas de Chiloé, que crecen sobre descartes de papa: un residuo que, según la universidad, suma más de 60.000 toneladas al año en la región.
El proyecto lo dirige el académico de Agronomía Julio Kalazich y parte de una investigación que la ULagos desarrolla desde 2023. En ella, el equipo armó un banco de 325 levaduras nativas sacadas de la piel de 110 variedades de papa que conserva desde hace décadas la guardadora y agricultora Yolanda Millapichún, en Detif, al sureste de isla Lemuy.
De ese banco salieron dos levaduras clave, identificadas en la tesis del agrónomo Vicente Laborde. "Nos dimos cuenta que competían muy bien con levaduras comerciales, además de crecer con un requerimiento nutricional menor y a una temperatura más baja", explicó Benjamín Glasner, subdirector del proyecto.
Por qué los terneros
La diarrea neonatal causa hasta el 50 o 60% de las muertes de terneros antes del destete en las lecherías, y hoy se trata sobre todo con antibióticos. "Uno de los grandes dolores de la industria es la transición de los terneros desde animales monogástricos a rumiantes, donde no sólo hay un cambio fisiológico, sino que susceptibilidad a infecciones", dijo Glasner.
La idea es un probiótico liofilizado que se agregue a la alimentación de los terneros desde su segunda semana de vida, para mejorar su salud intestinal y reducir el uso de antibióticos. Los Lagos concentra el 39,3% de la producción de leche del país, según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias.
El proyecto cuenta con apoyo de la Vicerrectoría de Investigación de la ULagos y de KnowHub Chile, y busca pasar de la validación en laboratorio a un desarrollo listo para el mercado.
Foto: gentileza Universidad de Los Lagos.

