Cristian Alarcón Rosas es un artista visual autodidacta de Osorno que ha construido un universo propio a partir de la mitología y el folclore del sur de Chile. A través de su proyecto Bestiario, convierte las leyendas populares en esculturas tridimensionales que transitan entre lo humano, lo animal y lo fantástico, reinterpretando criaturas como el Trauco, La Fiura, el Cuero y el Cuchivilu.
El camino de Alarcón hacia la escultura comenzó hace aproximadamente una década, cuando tomó un curso de efectos especiales que le permitió aprender técnicas con gelatina, látex, moldes y yeso dental. Desde entonces experimentó con diversos materiales, ilustraciones y máscaras hasta encontrar en la construcción de criaturas una forma de desarrollar sus intereses visuales y su fascinación por la mitología chilena.
La inspiración para Bestiario proviene de recuerdos tempranos vinculados a distintos soportes. Alarcón recuerda libritos de Chocapic que presentaban leyendas chilenas, las cartas de Mitos y Leyendas que rescataban ese imaginario, y libros turísticos de biblioteca con dibujos simples de la voladora y el basilisco. Esa combinación de fuentes conformó la base visual y conceptual del proyecto.
Una de las particularidades del trabajo está en su proceso de construcción. Las criaturas de Alarcón nacen de la experimentación manual y del uso de materiales diversos, muchos de ellos recuperados o reutilizados: colchones encontrados en la calle, ropa en desuso, mangueras de lavadora, plumavit, alambres, espuma y goma eva. Con el tiempo ha explorado distintas formas de usar los materiales, como trabajar silicona con cautín para generar estructuras y texturas más complejas.
El proyecto reúne una serie de 24 esculturas que reinterpretan figuras provenientes de la mitología y la cultura popular del sur. Aunque su trabajo se origina en Osorno, la circulación de Bestiario se ha ampliado durante los últimos dos años. En 2025 participó en muestras como Septiembre en Surazo, en el Museo Surazo de Osorno, y Ferigrafos, en la Alianza Francesa de la ciudad.
Durante 2026, sus obras han llegado a espacios como Galería Activa de Balmaceda Arte Joven en Puerto Montt, la Feria del Libro de Calbuco, el Festival Bichoraro en Talca, la Feria del Libro Independiente de Casa Naranjo en Rancagua y el Centro Cultural Aukan en San Fernando. En el archipiélago de Chiloé, su trabajo también ha sido parte de Chiloé Oculto en Tenaún y de una muestra vinculada a la avant premiere de la película Kalkutun. Además, ha realizado actividades de mediación artística en espacios educativos, incluyendo una muestra en el jardín infantil intercultural Kimkimtual Ta Pu Pichikeche.
Alarcón plantea una reflexión sobre cómo entender estas criaturas. Sugiere imaginarse qué pasaría si dejáramos de verlas únicamente como personajes fantásticos y comenzáramos a concebirlas como otras formas de existencia, vinculadas a los ambientes que habitan. Desde una perspectiva más conceptual, explora la idea del posthumanismo no como el humano evolucionando mediante máquinas y tecnología, sino como el humano reintegrándose a la naturaleza y volviéndose parte de ella.
"¿Qué pasa si realmente, la fiura, el trauko, los sumpall, la familia pincoy son adaptaciones humanas a estos ambientes, evolucionando como ya parte de ella?", reflexiona el artista. En tiempos en que Halloween invita a mirar hacia monstruos importados del cine y la cultura global, la propuesta de Alarcón recuerda que el sur de Chile posee un repertorio propio de criaturas, misterios y relatos extraordinarios enraizados en sus paisajes y tradiciones.

