Un accidente cerebrovascular de evolución rápida fue controlado en el Hospital Puerto Montt gracias a la inmediata activación de protocolos de emergencia y a un procedimiento de trombectomía endovascular, técnica mínimamente invasiva que permitió salvar la vida de Blas Tamburrini, vecino de Alerce Sur de 57 años.

El incidente ocurrió durante una jornada laboral cuando Tamburrini perdió el equilibrio, cayó al suelo y sintió un intenso dolor de cabeza, seguido de pérdida de movilidad en la mitad de su cuerpo. Su empresa activó de inmediato el protocolo de emergencia y lo trasladó al Hospital Puerto Montt, donde el equipo multidisciplinario inició una intervención de urgencia. El paciente presentaba además antecedentes de cirugía cardíaca con válvula mecánica y tratamiento anticoagulante crónico, lo que complejizaba su situación.

Durante su recuperación en la sala de hospitalización, Tamburrini relató: «Todo lo que me dio era para morir: tenía un coágulo en el cerebro. Los médicos me decían que fue algo muy importante cómo me recuperé, porque sé que otras personas no lo cuentan. Estoy profundamente agradecido; aquí se nota el cariño, la manera de hablar y el trato humano».

La intervención quirúrgica

El Dr. José Luis Cuevas, neurocirujano y jefe de Neurocirugía Vascular y Neurorradiología Intervencional del Hospital Puerto Montt, explicó el procedimiento aplicado. La trombectomía endovascular consiste en introducir pequeños catéteres a través de la arteria inguinal o radial y navegar hasta el cerebro para extraer el coágulo que ocluye una arteria cerebral. «Esto restaura la circulación sanguínea y evita que el tejido cerebral sufra un infarto irreversible. Es un procedimiento de vanguardia que cambia drásticamente el pronóstico del paciente», detalló el especialista.

El Hospital Puerto Montt lleva entre 4 y 5 años desarrollando de forma progresiva esta prestación, con aproximadamente 40 pacientes intervenidos exitosamente. El centro cuenta además con cobertura de turno para responder a estas emergencias neuroquirúrgicas.

La ventana de tiempo crítica

El factor más determinante en la recuperación de un accidente cerebrovascular es la rapidez con la que se recibe atención médica. Según el Dr. Cuevas, cada minuto es decisivo: millones de neuronas mueren por cada hora sin irrigación sanguínea. «La mayor efectividad de este tipo de tratamientos se logra si el paciente ingresa dentro de las primeras 6 horas desde el inicio de los síntomas. Si se sobrepasa ese tiempo, la probabilidad de secuelas severas aumenta de forma considerable», sostuvo el especialista.

Por esa razón, el equipo médico insiste en que «tiempo es cerebro», enfatizando la importancia de que la comunidad reconozca los síntomas y acuda de inmediato a urgencias.

Signos de alerta

Entre los principales indicadores de un accidente cerebrovascular está la asimetría facial, que se manifiesta con la caída o adormecimiento de un lado del rostro, impidiendo incluso sonreír con normalidad. También suele presentarse una pérdida abrupta de fuerza o parálisis en las extremidades, generalmente afectando a un brazo o una pierna de un solo lado del cuerpo.

Otros síntomas incluyen dificultad para hablar, expresada como incapacidad para articular palabras o comprensión deficiente de lo que se dice, además de alteraciones visuales o de equilibrio. Estas pueden manifestarse en pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos, mareo severo, pérdida de estabilidad o dolor de cabeza intenso y súbito sin causa conocida.

Ante la presencia de cualquiera de estos signos, la indicación es llamar al SAMU al número 131 o acudir sin demora al servicio de urgencia más cercano.