Mathias Oliva, preparador físico de Puerto Varas, está a tres competencias de completar un desafío personal que comenzó el 9 de noviembre de 2024: participar en 100 torneos deportivos en un plazo de 105 semanas, menos de dos años. El reto lo ha llevado a competir en disciplinas tan diversas como escalada, remoergómetro, running, carreras híbridas, calistenia, powerlifting y sumo, principalmente en el sur de Chile, aunque también viajó a Japón para tres de las pruebas.
El desafío nació como una iniciativa personal que Oliva comenzó a documentar en Instagram como recuerdo privado. Con el tiempo, su contenido captó interés público y actualmente suma más de 6 mil seguidores en esa red. Pese a la repercusión, el atleta de 30 años asegura que su principal motivación es superar sus propios límites físicos y mentales, no la opinión pública.
Todo el proyecto es autofinanciado. Oliva costea de su bolsillo cada inscripción —llegando a pagar hasta 200 mil pesos por un triatlón o 140 mil por un trail en Valdivia—, además de pasajes, traslados, estadías y gastos logísticos asociados. Una regla autoimpuesta es que para que una competencia cuente debe ser completada: si queda eliminado, "blanqueado" en levantamiento de pesas o abandona, no suma.
El mayor punto de inflexión llegó temprano. En la competencia número ocho, durante una prueba de calistenia, Oliva sufrió un desgarro pectoral, sumado a un desgarro previo en la pantorrilla y sensibilidad en la zona lumbar. "Me dolía caminar, me dolía agacharme y me dolía el hombro. Me quedaban 92 competencias todavía, entonces ese fue un punto de inflexión grande, porque me di cuenta que esto realmente era difícil", relató el deportista. A partir de ese momento mejoró sus estrategias, hábitos y entrenamiento para continuar.
De todas las disciplinas practicadas, Oliva señala que la escalada deportiva fue una de sus favoritas, especialmente por su comunidad y ambiente competitivo amigable. Por el contrario, el remoergómetro fue el deporte más difícil debido a su altísima exigencia física y fisiológica, con mención honorífica al ciclismo de ruta.
Hubo disciplinas que deliberadamente no incluyó en el reto: Jiu-Jitsu, artes marciales, boxeo y cualquier deporte colectivo. La razón, explica, fue la complejidad de sus reglamentos, los riesgos de lesión y que su objetivo era personal e individual. Tampoco incluyó modalidades que requirieran entrenamientos prolongados específicos que escaparan a su planificación.
La organización del reto fue una combinación entre planificación e improvisación. Oliva combinó entrenamientos estructurados para eventos largos de 30 a 40 kilómetros con decisiones espontáneas, como viajar de madrugada a Chiloé para "La Ruta del Cóndor". Reconoce que competir en el sur de Chile tiene un grado de exigencia mayor comparado con otras zonas del país, principalmente por el clima. El invierno representó un desafío severo con frío extremo, lluvia y tiempos de espera con ropa ligera.
Las últimas tres competencias aún por completarse incluyen el "Desafío Sammis Reyes", agendado para el 24 de octubre. Esta prueba, impulsada por el atleta nacional Sammis Reyes, evalúa capacidades de deportistas de distintas regiones con pruebas de salto, agilidad y fuerza. Mathias buscará representar a la Región de Los Lagos compitiendo contra otros 220 participantes. La fecha límite para cerrar completamente el desafío es el 8 de noviembre de 2026, justamente antes de cumplirse dos años desde su inicio.

